sábado, 29 de octubre de 2011

Del alba al mediodía, sobre la profundidad de la montaña

Sumergida en un mar de emociones te encuentro. Te veo. Inmersa en tu bella soledad. Única, solitaria...
Llevas en tu vientre un paraíso soñado.
Tu corazón frío nos intriga, nos atrapa.
Guardás en tus profundidades, en tu helado interior, un precioso secreto. No nos sorprende. Al igual que nosotros escondés todo aquello que sólo querés que alguien tan especial como vos lo encuentre. Para eso estamos acá. Estamos con vos. Estamos en vos. Recorriendo tus cumbres como aves, explorando tus profundidades como peces, encariñándonos como amantes adolescentes en un juego que nos envuelve, dejándonos la libertad de correr, plantando un vacío que sólo nosotros entendemos.
Salvaje. Atrevida. Excitante. Audaz.
Amante de todos. Nos creemos tus dueños. Ilusos aquellos que no son capaces de ver todo lo que sola has logrado. No nos necesitás. Invitás a ver el recorrido que el viento ha dejado en tus grietas, pero nada más.
Majestuosa. Aquel hombre que sienta su inmensidad frente a otro debería conocerte.
Somos todo. Somos nada. Eres luz, roca y agua. Eres aire, vida y paz. Eres todo. Sí, lo eres.
Volveré y volveremos a amarnos como la primera vez.
Prometo no olvidarte, aunque sólo en fotos te vea. Prométeme que me olvidarás.